SIGNOS DE ALERTA DE TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA ó TEA

Los Trastornos del Espectro Autista o TEA son más frecuentes de lo que habitualmente creemos. Se estima que los TEA, en todo su espectro y desde los casos más leves a los más graves, afectan a 1 de cada 250 niños en España.

Los TEA son un grupo heterogéneo de síntomas caracterizado por una alteración cualitativa de la comunicación e interacción social, junto con un repertorio de intereses y actividades restringidos y estereotipados. Se manifiestan en las primeras etapas de la vida del niño ( antes de los 3 años habitualmente). El grado de gravedad, la forma y edad de aparición de cada uno de los síntomas varia de un individuo a otro, así ningún individuo con TEA es igual a otro en cuanto a comportamiento o características.

Es fundamental  la detección y diagnóstico precoces de TEA para poder establecer una intervención y tratamiento cuanto antes, con el fin de mejorar la sintomatología, y por tanto la calidad de vida del niño. Hay una serie de signos de alarma inmediata en el comportamiento de tu hijo/a que indican la necesidad de una evaluación específica más profunda realizada por un profesional cualificado. Estos son:

  1. No balbucea ni hace gestos ( señalar, decir adiós con la mano) a los 12 meses.
  2. No dice palabras sencillas a los 18 meses.
  3. No dice frases espontáneas de dos palabras ( no ecolálicas, no repetitivas) a los 24 meses.
  4. Cualquier pérdida de habilidades o lenguaje, o a nivel social, a cualquier edad.

Por edades, estos son los signos que debemos vigilar. Cualquier síntoma se puede presentar en edades previas. Aisladamente no indican TEA, por ello es fundamental no alarmarse y acudir a una valoración por parte de un profesional.

Antes de los 12 meses:

  • Poca frecuencia del uso de la mirada dirigida a personas.
  • No muestra anticipación ( levantar los brazos) cuando va a ser cogido.
  • Falta de sonrisa social.
  • Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses.

Después de los 12 meses:

  • Menor contacto ocular.
  • No responder a su nombre.
  • No señalar para pedir algo ( protoimperativos).
  • No mostrar objetos.
  • Respuesta excesiva ( taparse los oídos) ante estímulos auditivos.
  • Falta de interés en juegos interactivos simples ( cucu-tras, toma y daca, etc).
  • No mirar hacia donde otros señalan.
  • No imita espontáneamente.
  • No tiene balbuceo social comunicativo, como si conversara con el adulto.

Entre los 18 y los 24 meses:

  • No señala con el dedo para compartir un interés ( protodeclarativos).
  • Tiene dificultades para seguir la mirada del adulto.
  • No mira hacia donde otros señalan.
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo.
  • Falta de juego funcional o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (alinear objetos en fila, etc).
  • No tiene juego simbólico.
  • No tiene interés en otros niños o sus hermanos.
  • No suele mostrar objetos.
  • No responde cuando se le llama.
  • No imita ni repite gestos o acciones ( muecas, aplaudir, etc).
  • Tiene pocas expresiones para compartir afecto positivo.
  • Regresión del lenguaje: antes usaba palabras pero ahora no.

A partir de los 36 meses:

  • Ausencia o retraso en el lenguaje no compensado por otros métodos de comunicación.
  • Uso repetitivo/estereotipado del lenguaje: hablar “como un eco”, referirse a sí mismo en 2ª o 3ª persona.
  • Entonación anormal.
  • No responde a su nombre.
  • Poca comunicación no verbal ( no señalar, no compartir un foco de atención con la mirada).
  • No sonrisa social.
  • Conseguir las cosas por él mismo, sin pedirlas.
  • Antes usaba palabras y ahora no lo hace.
  • No mostrar objetos a los demás.
  • Falta de interés en niños de su edad.
  • No se une a otros en juegos de imaginación compartidos.
  • Preferencia por actividades solitarias.
  • Poca utilización social de la mirada.
  • Excesivo apego a las rutinas y resistencia a cambios.
  • Juegos reptitivos con juguetes (alinear objetos, etc).
  • Hipersensibilidad a los sonidos, al tacto o a las texturas de los alimentos/ropa.
  • Respuesta inusual al dolor.
  • Respuesta inusual ante estímulos sensoriales ( fundamentalmente auditivos).
  • Posturas extrañas, andar de puntillas.
  • Cualquier pérdida de habilidades/lenguaje previamente adquiridos.

 

Fuente: “Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos del Espectro Autista en Atención Primaria”. Ministerio de Sanidad y Política Social.

 

 

 

 

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