CONTROL DE ESFÍNTERES: CONTROL VESICAL DIURNO

 

Ante todo y antes de comenzar con un posible plan de entrenamiento,  hay que tener en cuenta, que para conseguir el control de esfínteres, es necesario que se produzca una maduración a nivel fisiológico en el niño, el cual sucede entre los 24 y 30 meses como promedio, aunque la diferencia entre niños puede llegar a ser muy grande. Por lo que hemos de tener cuidado de no estarle pidiendo al niño algo, para lo que todavía no está preparado. Tras esta evolución, el niño podrá aprender a discriminar y distinguir las sensaciones que le indican que necesita hacer pis, y el lugar y momento adecuado para hacerlo.

Con el fin de concienciarse de no presionar al niño para conseguir algo antes de tiempo, y para destacar la importancia de tener paciencia en este proceso,  fíjense, en los siguientes datos: a los 30 meses de edad solo el 50% de los niños controlan los esfínteres , a los 3 años lo hace el 75% y a los 42 meses los controlan el 95%.

Algunas manifestaciones de que el niño comienza a tener la madurez necesaria para lograrlo  son que comienza a aguantar mas tiempo secos, se puede observar una pequeña pausa durante el juego para hacer pis, , comienza a imitar conductas adultas, es capaz de permanecer sentado durante 2-3 minutos  mientras le hablan o leen, distingue las partes de su cuerpo, comprende y sigue normas sencillas como “siéntate” o “tócate la nariz” y además puede que prefiera estar sin pañales, haciendo amagos de quitárselos.

Este entrenamiento puede comenzar desde casa, siendo el primer paso, presentarle el orinal al niño. Este ha de ser adecuado en tamaño y se le puede poner alguna señal indicativa, tal como una pegatina, que lo haga suyo. Hay que explicarle el lugar que le corresponde y que lo podrá usar cuando quiera hacer pis o caca, e incluso podemos imitar con un muñeco que le guste como lo hace y lo contento que se siente en el orinal.

Durante la primera semana se puede sentar al niño primero vestido, para que se acostumbre a él mientras le hablamos o leemos. Si muestra un rechazo absoluto, no insistirle y esperar unos días a volver a intentarlo.

Pasada una semana, podemos por ejemplo, antes del baño, aprovechar para sentarlo desnudo a ver si aguanta unos minutos. Esto sería bueno repetirlo 1 o 2 veces al día durante una semana.. Estos pasos ayudarán a que el niño se sienta cómodo en el orinal y lo normalice.

Ahora ya podemos empezar a sentarlo en momentos más regulares.  Para ello, es importante reconocer aquellas señales que nos indiquen que el niño hace o tiene la intención, de hacer pis. Algunos se mueven , otros cruzan las piernas, etc. Anotar estos momentos en un papel, con la hora lo más exacta posible.

Una vez hemos detectado estas señales, hemos de responder a ellas, llamando al niño por su nombre y haciéndole algún comentario del tipo “Parece que tienes ganas de hacer pis, ve y siéntate en el orinal” . Claro está , que si el niño tiene éxito lo reforzaremos con una alabanza. Y si no, igualmente, hemos de felicitarlo por intentarlo.

Al conocer sus horas de hacer pis, podremos incitarlo a sentarse en el orinal, media hora antes de la anotada. Al principio no se deben de pasar más de dos horas sin poner al niño en el orinal. Cuando empiece a controlarlo, se puede ampliar a dos horas y media y así sucesivamente.

Si quisiese permanecer sentado más de unos tres minutos en el orinal, no hay que sacarlo, pero tampoco motivarlo, pues ha de reconocer que no es momento de juego ni de charla.

Una vez el niño usa el orinal de manera regular varias veces al día , se le quita el pañal durante las horas en las que está despierto. . Pensar que una vez quitamos el pañal, hay que ser constante, por lo que no vuelvas a ponérselo para evitar posibles accidentes, pues estos, son parte del proceso de aprendizaje.

Pueden pasar días, semanas e incluso meses antes de que empiece a controlarlo y que haga más pis en el orinal que en el pañal. Por esto no se recomienda pasar mas de 10-15 minutos diarios en la práctica de esta actividad.

 ¡Paciencia! es importante tener una actitud positiva, evitando los regaños ante posibles accidentes. Fuera presiones, prisas, hostilidad y malas contestaciones, pues seguro que no ayudarán.

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