OBSESIÓN POR EL CUERPO

Actualmente en la sociedad en la que vivimos se le otorga, y en ocasiones de forma casi desapercibida, una excesiva importancia al cuerpo, a la delgadez y en general a la apariencia física. La silueta de los delgados maniquís de prácticamente cada tienda ha pasado a ser nuestro referente de la figura idónea, portadas de revistas donde el photoshop desbanca a la realidad nos hace creer que lo normal es que nuestra piel y músculos estén firmes y tersos, que en nuestro frondosa cabellera no se mueva un pelo más que otro y que nuestros dientes brillen como si de los de leche se tratasen. Además, al parecer , según algún comercio, la talla 42 ha pasado a ser considerada como talla grande. Incluso parece que para alcanzar el éxito profesional tengas que ser bello. A nivel personal, en la tele se nos muestra que solo los guapos se enamoran ¡o no! perdón , si eres de esos que superan la talla 42, puede que encuentres suerte con otro “talla grande”. El culto al cuerpo está en auge, gimnasios abarrotadados y estantes del supermecado llenos de productos light o bajos en grasa, nos dicen que hemos de “cuidarnos” y tener muy en cuenta cada caloría que consumimos o quemamos.

Todo esto puede sonar ridículo en muchas mentes, pero este jueguecito, tan peligroso por su carácter inadvertido y recurrente, hace mella en otras, convirtiéndose todos estos discursos impuestos en parte de la realidad vital de esa persona. Incluso tú, mente sana, si lo piensas has entrado a formar parte de este juego en mayor o menor medida. Pues ahora, súmale a este cóctel explosivo una baja autestima , una sobreprotección familiar o todo lo contrario, un ambiente familiar desestructurado, la distorsión de la imagen del propio cuerpo y un carácter perfeccionista. Súmale además, una etapa de la vida tan influenciable y de desarrollo de la personalidad como es la adolescencia, donde abundan las inseguridades y el reconocimiento social es casi, lo más importante. El cómputo de todo ello, sin duda alguna, aumenta enormemente el riesgo de sumergirse en una obsesión por el cuerpo, y esto, de repente, nos sitúa frente a uno de los ejes centrales de los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Habrá quien piense que exagero, “esto son tonterías de la edad “, “no pero si mi hija está monísima, genial de peso” o “nada, si mi hija no vomita y estas cosas van de eso” . Cuidado señores, no es necesario vomitar para padecer un trastorno de este tipo, pues pueden darse muchas otras conductas de evitación como tomar laxantes, practicar excesivo ejercicio, no mirare al espejo, escapar de la báscula o pesarse constantemente, entre otras. Tampoco existe un índice de masa corporal exacto que identifique la anorexia o la bulimia (que por cierto, aunque son los más conocidos, no son los únicos trastornos de este tipo). Lo que sí sin duda encontramos en estos trastornos como elemento central, es la obsesión por adelgazar, la cual puede empezar por un intento inofensivo de verse un poco mejor pero que acaba convirtiéndose en una enfermedad con todas sus letras, una enfermedad mental que puede cronificarse e incluso llegar hasta la muerte.

Esta obsesión no es una simple tontería de niñas, pues se basa en un pensamiento irracional y automático , que la persona que padece la enfermedad no pude controlar y que se encuentra asociado a una consecuencia catastrófica, del tipo “si engordo, nadie me va a querer”. Repito, que este pensamiento es totalmente involuntario y recurrente, pudiendo llegar a estar pensando todo el día en ello ,y asentándose en los pensamientos de quien padece este trastorno como verdades y realidades absolutas. Esto les genera un miedo intenso, terror por engordar, un malestar emocional fortísimo, que hacen que ese deseo inofensivo por adelgazar unos kilitos quede atrás y se convierte en una auténtica pesadilla.

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son enfermedades graves pero se pueden curar si la persona hace tratamiento con un equipo de médicos y psicólogos especializados. Si ves que algo de esto pudiese estar pasando en tu entrono, no lo pienses más y pide ayuda.

Aún no hay comentarios.

Deje un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información