LAS PALABROTAS EN CASA

La influencia de amigos, televisión y familia puede hacer en ocasiones que de boca de los más pequeños empiecen a escucharse ciertas palabrotas. Con el tiempo, y si lo dejamos pasar, esta forma de hablar puede volverse automática y pasar a formar parte del repertorio lingüístico de niños y adolescentes; siendo cada vez más difícil encaminar su lenguaje. El problema no está solamente en escuchar de vez en cuando palabras malsonantes fuera y dentro de casa, sino en que éstas puede convertirse en un método equívoco de expresión de sentimientos, emociones y opiniones que en pocas ocasiones ayudará a solucionar y a afrontar los problemas del día a día. Por ello es importante tener en cuenta algunos de los siguientes aspectos para reducir al mínimo el uso de tales expresiones.

Lo primero y fundamental es recordar que en mayor o menor medida según la edad, los padres sirven como modelos, así que deben de ser los primeros en eliminar las palabrotas de su vocabulario y hablar con respeto, funcionando así como ejemplo sobre todo para niños pero también para adolescentes. Por otro lado, las palabrotas pueden aumentar su frecuencia de emisión según las reacciones que provocan, por ello en los más pequeños que buscan la gracia lo mejor es ignorar. Si la conducta continúa, y sin perder los nervios, es bueno instaurar como norma de convivencia en casa una tolerancia cero hacia las palabrotas siempre sin contraatacar ni discutir, con naturalidad.

En ocasiones y hasta cierta edad, puede ayudar crear una imagen simbólica, una hucha en la que introducir unos céntimos, una papelera imaginaria donde expulsar las palabrotas o cerrar la boca cada vez que se nos escapa una palabra malsonante , de forma que niño y familia sean conscientes de cuántas palabrotas dicen y se recuerden a sí mismos que no es lo correcto.

Por último, es importante escuchar cuando los pequeños de la casa hablan para poder darles alternativas de expresión, potenciar una manera sana de expresar los sentimientos como la ira, rabia, enfado o la frustración y felicitarles cuando se expliquen correctamente.

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