LA DISFONÍA HIPERFUNCIONAL

¿Qué es la Disfonía Hiperfuncional?

La disfonía hiperfuncional es una alteración de la voz provocada generalmente por un sobreesfuerzo vocal (chillar, hablar muy alto, presentar un incorrecto patrón respiratorio, etc).

¿Qué síntomas presenta?

Se suele iniciar tras un episodio de fatiga vocal, durante el cual la persona realiza un esfuerzo continuado para mejorar la calidad de su voz. De esta forma, aunque en un principio se observe una mejoría, ésta es transitoria, y dará lugar a un aumento de la fatiga y de los esfuerzos que el paciente debe realizar. Poco a poco se va adquiriendo un patrón de habla incorrecto que es necesario corregir con la ayuda del logopeda. Si no se lleva a cabo una intervención temprana es muy posible que el paciente termine desarrollando una lesión (nódulos o pólipos, por ejemplo), de ahí la importancia de acudir a un profesional tan pronto como se detecte cualquier síntoma.

¿Cual es su tratamiento?

El tratamiento logopédico de la disfonía no debe centrarse sólo en trabajar la voz, sino que la postura corporal, la respiración e incluso la personalidad influyen en la aparición y mantenimiento de este trastorno y, por ende, también deben ser tenidos en cuenta y trabajados.

Con respecto a la rehabilitación de la voz, las actividades a realizar son muy variadas y no se limitan únicamente a ejercicios de repetición, como en muchas ocasiones se cree.

Ana Lou e Inés Bustos (2013) señalan los ámbitos de trabajo más importantes a la hora de llevar a cabo la intervención, los cuales se comentan a continuación:

Actitud corporal comunicativa: Debe trabajarse para aumentar la autoconciencia y lograr una verticalidad de forma equilibrada en la gravedad.

Respiración: Se debe mejorar la “gestión del aire”, aumentar el control de los mecanismos de sporte, aumentar la flexibilidad-movilidad laríngea o activar la musculatura extrínseca del cuello/nunca para favorecer la alineación cefálica y la movilidad laríngea.

Actividad glótica: Descender la posición habitual de la laringe hasta una posición neutra, favorecer la vibración cordal sin tensión, reducir el ataque glótico duro, aumentar la extensión vocal, etc.

Resonadores (amplifican la voz emitida): Es necesario equilibrar las dinámicas musculares entre mandibula, lengua, labios y velo del paladar, así como la presión sub y supraglótica, potenciar los resonadores bucofaríngeos y también llevar a cabo una mejora en la prosodia.

Como conclusión, no hay que olvidar que la patología vocal es muy amplia tanto en trastornos como en etiología, y en este artículo figura solamente un breve resumen de uno de los tipos de alteración vocal. Es muy importante llevar a cabo una detección temprana del problema para evitar que éste se agrave más y puedan concurrir lesiones más graves.

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