Hablando de drogas (El cannabis)

Primero, hay que tener claro que droga es toda aquella sustancia que produce alteraciones de la conducta y procesos de abuso, es decir, que el consumo será continuado a pesar de que el sujeto conozca sus consecuencias nocivas, y de dependencia, la cual puede ser física, psíquica y social. Esto significa que su estado  fisiológico se verá afectado cuando se suprime el consumo a la vez que aumenta su necesidad de reinicio al mismo. Todo esto, unido al consumo como forma de vida y modo de establecer contactos interpersonales. Esto puede dar lugar a la pérdida de control sobre el uso de sustancias y pasar a convertirse en drogodependientes con sus correspondientes consecuencias fisiológicas, conductuales y cognitivas.

El hecho de que estas sustancias provoquen una dependencia, viene dada fundamentalmente porque proporcionan un refuerzo positivo, cuando nos dan placer y bienestar, y negativo cuando nos hace evitar algo  que resulta aversivo, como puede ser un hecho puntual de la vida misma. Pero sobre todo, lo que muchas veces los drogodependientes pretenden evitar y lo que les lleva a volver a consumir es el Síndrome de Abstinencia, es decir,  todos aquellos signos que aparecen cuando deja de consumir, por ejemplo la ansiedad al dejar de fumar.

Por último, casi todas las drogas, producen lo que se conoce con el nombre de tolerancia, que indica que el consumidor deberá aumentar la cantidad de sustancia para conseguir el efecto deseado. Por ejemplo, la euforia que se consigue con una pequeña cantidad de cocaína ya no será la misma cuando el consumo es prolongado por lo que tendrá que aumentar la dosis y así sucesivamente.

Una vez claros estos conceptos, entraré a describir las drogas que más probablemente preocupe a padres de adolescentes: la marihuana, cannabis o hachís. Este pequeño resumen procede en su mayor parte del libro Cómo abandonar las drogas de Ira Mothner y Alan Weitz, incluyendo aspectos como sus efectos adversos, efectos a largo plazo, reacciones tras su consumo o historia de la droga entre muchos otros, que como ya he dicho me han parecido realmente interesantes.

Tras el alcohol y el tabaco, el cannabis es la droga consumida con más frecuencia, en concreto, el 16% de los estudiantes de 15 años reconocen haber consumido en el último mes. El cannabis, es la droga ilegal consumida por un mayor número de estudiantes y la edad media de inicio de su consumo entre la población escolar se sitúa en la 14,9 años. El 36%de los estudiantes de secundaria lo han probado alguna vez en la vida, el 26,6 lo ha consumido en el último año y un 16,1% la consume actualmente.

Su popularidad viene dada por varios factores pero principalmente por ser concebida como una droga de bajo riesgo que ha sido consumida durante muchos años sin apenas efectos perniciosos.

Al igual que la cocaína tiene mejor reputación de la que merece. Está claro que produce tolerancia y que su consumo continuado lleva a la dependencia psicológica pues tiene una capacidad reforzante muy pronunciada.

No es la amenaza pública que se pensaba en los 30 ni la ruta directa a la heroína que se creía en los 60 pero tampoco es tan benigna como mantienen sus defensores.

Es una droga muy antigua, pero esta a diferencia del opio o de la cocaína no conoció el honor de las clases sociales altas ni de ser usada en medicina. Se convirtió en un elemento significativo de la contracultura, movimiento marcadamente pacifista.

La marihuana se obtiene de la planta cannabis-sativa y de su variedad cannabis-índica. No es una droga simple, contiene cientos de sustancias químicas diferentes entre las que se incluyen sesenta y un canabioides específicos. El hachís, resina concentrada de las hojas y flores, y el aceite de hachís tienen los mismos componentes y producen los mismos efectos y reacciones. Son más potentes que el porro de marihuana por tener mayor concentración activa de THC.

Tiene propiedades depresoras y su efecto por lo general está marcado por relajación y sentimiento de bienestar. Además posee algunas características propias que lo asemejan a los alucinógenos ya que además de alterar ánimo y sentimientos también alteran la percepción. Bajo su efecto se ven las cosas de diferente forma y sus propiedades alucinógenas son las responsables del estado “onírico” el cual inspira fantasías y vuelve sugestionable al sujeto. En dosis normales es raro que se produzcan alucinaciones pero la percepción tiempo y espacio, parece alterarse.

No es atractiva para todos, pues las reacciones disfóricas son frecuentes sobre todo en principiantes que se sienten atemorizados y confundidos por las alteraciones que sufren.

Además de los efectos subjetivos aumenta la frecuencia cardíaca y el apetito, así mismo tienen propiedades anti convulsionantes y la capacidad de dilatar los vasos sanguíneos de pequeño calibre. Ha habido algún estudio en que un uso limitado en pacientes con cáncer sometidos a quimioterapia suprime los vómitos y en el tratamiento de glaucoma que al dilatar los vasos conjuntivales disminuye la presión ocular.

El efecto máximo se da entre los diez y treinta primeros minutos, persistiendo una o dos horas los efectos subjetivos como las distorsiones sensoriales y la desinhibición. Otros efectos menos frecuentes son las dificultades de concentración, de memoria, coordinación y de juicio.

Una vez en el organismo el THC es difícil de eliminar, una semana después de fumar puede permanecer en el organismo hasta una tercera parte. Actualmente la concentración de THC es mayor que en los 70.

El habla se vuelve difícil y lenta, aumenta la latencia entre pensamiento y articulación y esta incoordinación da paso a la incoherencia  y al deterioro de la comunicación a pesar de que el sentimiento de fraternidad persiste.

Produce un aumento brusco del apetito, temblores discretos, disminución de la temperatura corporal, dolores de cabeza y náuseas, también deterioro de la memoria a corto plazo, disminución de la concentración y de la coordinación. Se vuelven torpes, tienen dificultad en formar conceptos, en entender lo que leen, en fijar la vista sobre objetos en movimiento, en sentarse bien erguidos o en controlar el movimiento de las manos. Los efectos pueden persistir más de cuatro horas después de haber fumado, mucho más de lo que creen los propios consumidores. Interfiere en la realización de muchas actividades, siendo el aspecto de toxicidad conductual el más peligroso.

Algunos efectos psicológicos graves a corto plazo, son que se vuelven asustadizos, confusos, agresivos o desconfiados. Aparecen frecuentes reacciones paranoides y ataques de pánico (bastantes). Aunque suelen tener poca duración se instauran en un nivel de ansiedad importante y tienen miedo a perder el control.  Experimentan una intensa necesidad de estar en casa u otro lugar tranquilo. Pueden llegar a una intensa agitación pero se suelen tranquilizar si una persona de confianza les habla pausadamente. Los  médicos prefieren no medicar estos ataques pero en algunos casos prescriben tranquilizantes. Generalmente se dan en consumidores menos experimentados y más jóvenes. Aunque es infrecuente puede prolongarse días con ideas delirantes de tipo paranoide y conductas extrañas e impredecibles. Pueden aparecer flash-backs consistentes en la recurrencia de los síntomas de la intoxicación con distorsiones en la percepción del tiempo después de haber consumido. La mayoría los conciben como recuerdos involuntarios desencadenados por la ansiedad por otra droga o algo que estimuló la memoria e hizo revivir la experiencia pasada.

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