¿En qué consiste la evaluación psiquiátrica en el niño y el adolescente? (Parte 1)

LA EVALUACIÓN O ANAMNESIS.

Cuando un médico tiene delante a un paciente en una primera consulta, su objetivo fundamental es responder a dos preguntas: ¿tiene el paciente alguna enfermedad o trastorno?.  Y de ser así, ¿Cuál es su diagnóstico?. El diagnóstico es el pilar fundamental para establecer un tratamiento correcto. El buen  médico se nutre principalmente  de la “anamnesis” o historia clínica, es decir, una evaluación pormenorizada y exhaustiva del paciente, para llegar al diagnóstico. Y en Psiquiatría Infanto-Juvenil esto ocurre de igual manera. Se utilizan además instrumentos complementarios (escalas, test psicométricos, etc) que ayudan a construir un diagnóstico, pero la clave es la anamnesis o evaluación psiquiátrica.

CONTEXTUALIZACIÓN

Hasta el s. XVIII  el niño era considerado un adulto en miniatura  y los profesionales que estudiaban las patologías de niños y adolescentes partían de esa falsa premisa en sus diagnósticos, y por tanto tratamientos. No es hasta finales del s. XX ( años 80) cuando comienza a desarrollarse la Psiquiatía Infanto-Juvenil como disciplina que tiene en cuenta las peculiaridades del desarrollo infantil.

FACTORES ESPECÍFICOS DE LA EVALUACIÓN DE NIÑOS Y ADOLESCENTES.

El  proceso de evaluación psiquiátrica infanto-juvenil se rige por los mismos principios que el de los adultos, aunque existen diferencias  que debemos tener en cuenta para poder realizar una evaluación rigurosa y de calidad:

  • 1. El niño es un ser en contínua evolución.
    • Su cerebro está continuamente cambiando y desarrollándose.
    • La evaluación es un hecho puntual dentro de ésta evolución del niño, y los resultados pueden modificarse si la evaluación se realiza al cabo de unos años o tras un tratamiento.
    • Es el nivel del de desarrollo psicomotor del niño o adolescente lo que va a determinar lo que es normal o anormal para su edad.
    • Especialmente en adolescentes y preadolescentes, los médicos psiquiatras deberemos prestar especial a tención a sexo y edad del paciente.
  • 2. Habitualmente son los padres los que solicitan la consulta para buscar solución a los problemas de su hijo/a. Lo hacen impulsados por múltiples factores:
    • Se porta mal en casa.
    • Se niega a cumplir reglas.
    • Se muestra agresivo, desafiante, rebelde.
    • Se muestra retraído o tímido.
    • Tiene miedos, etc.
      El que no sea el propio niño o adolescente el que solicita la consulta implícitamente conlleva incovenientes que los profesionales debemos preveer:

    • Que se de el caso de que el propio paciente no quiera acudir al psicólogo o psiquiatra porque “no está loco”(sic). Esto ocurre principalmente en adolescentes y puede generar un conflicto con los padres al sentirse el adolescente “obligado” a acudir a una consulta.
    • Que los padres tengan problemas psicológicos (ejemplo, padre con depresión que ve problemas mayores en su hijo de los que realmente existen).

    En nuestra clínica el objetivo es la salud mental del niño y entendemos que ésta siempre se conseguirá con una buena salud mental de los padres. Es por ello que los profesionales consideramos imprescindibles las tareas de psicoeducación, escuela de padres y, de ser necesario, tratamiento psiquiátrico o psicológico a los padres. También es esto lo que hace imprescindible entrevistar a ambos padres y, de ser preciso otros familiares, cuando evaluamos a un niño o adolescente.

  • 3. A veces la demanda viene del colegio, donde detectan que comportamientos anómalos en el niño.

    Es imprescindible para los profesionales el obtener la mayor información posible acerca de las actitudes y conductas del niño en el colegio, por eso se convierte en materia obligada para nuestra clínica el estrecho contacto con los profesores y colegios de los niños y adolescentes que evaluamos y tratamos; siempre previo consentimiento por parte de los padres.

  • 4. Hay que tener en cuenta que La motivación del niño para su evaluación y tratamiento-rehabilitación  es muy baja, puesto que en muchos casos, debido a su inmadurez a nivel cerebral, no son conscientes de los problemas que presentan. Es tarea del médico el conseguir que el niño sea partícipe de su propia evaluación y tratamiento.
  • 5. El tipo, frecuencia e intensidad con que se vive el problema, nos permite a los profesionales considerar un comportamiento como patológico o normal y analizar los factores desencadenantes o asociados a la patología.
  • CUALIDADES DEL BUEN PSIQUIATRA INFANTO-JUVENIL:
  • Conocer en profundidad el desarrollo psicomotor normal infantil y juvenil.
  • Conocer las expectativas de la familia y sociedad que le rodea.
  • Conocer las demandas específicas de la familia y del contexto escolar.
  • Tener habilidades de comunicación, lúdicas, conocer temas infantiles… para favorecer la implicación del niño en su evaluación y tratamiento.
  • Tener habilidades para crear un clima cordial en el que [email protected] y padres se sientan cómodos.
  • Tener capacidad de análisis para desentrañar los factores implicados en la patología del niño.
  •  

Aún no hay comentarios.

Deje un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información