Depresión posparto. Parte 1. El baby blues.

Existe un pensamiento tradicional por antonomasia por la cual a todas las mujeres nos inculcan las maravillas acerca de la maternidad, presentándonosla como una es una experiencia única y feliz. La sociedad, la televisión, el cine,…, todo a nuestro alrededor nos señala la felicidad que supone tener un hijo, casi como una experiencia mística que toda mujer debiera tener. ¿Pero qué pasa realmente cuando llega el momento? ¿Alguien nos prepara para las sombras?

Si os sorprende el que pueda hablar de sombras, la respuesta es sí: la maternidad y la crianza son épocas llenas de luces y sombras. No debemos temer a las sombras, pero sí debemos conocerlas y estar preparadas. En este primer artículo, me he decidido a hablar de la depresión posparto, tema casi tabú por enfrentarse a esa imagen idílica predominante sobre la experiencia de la maternidad. En esta primera parte os hablaré del baby blues, situación normal y frecuente que toda futura madre debe conocer. En el próximo artículo os hablaré de la de la depresión posparto, como situación en la que se debe recibir una ayuda y atención adecuadas.

¿Qué es el baby blues?

El parto y el puerperio son etapas muy importantes por la cantidad de cambios que se avecinan, tanto en el cuerpo de la mujer, como en la vida cotidiana, y el plano emocional. Durante el embarazo el cuerpo ha sufrido multitud de cambios hormonales, que se ven alterados tras el parto, a los que se suman el cansancio, los nervios y la falta de sueño.

En medio de toda esta vorágine de sensaciones y sentimientos, muchas mujeres (de hecho, la mayoría), pueden sentir tristeza, irritabilidad, angustia, ganas de llorar y cambios de humor frecuentes. Este estado es el que se denomina como baby blues.

El baby blues no es una depresión postparto, sino que es un estado de ánimo que aparece los primeros días tras el parto, en el que predominan sentimientos de tristeza y ansiedad, llanto fácil, irritabilidad dificultades para dormir o sueño excesivo y alteraciones del apetito (aumento o disminución). Generalmente estos sentimientos pueden acompañarse también de sensación de vacío y sentimientos de culpa “por no estar feliz”, como espera su entorno familiar; pueden aparecer pensamientos pesimistas y negativos, resultando muy difícil la petición de ayuda a pesar de saber que se necesita.

Estos síntomas suelen aparecen entre los tres y cinco días posteriores al parto, y pueden durar desde horas hasta unos quince días, y se considera un síntoma normal, sobre todo en madres primerizas.

¿Cuáles son las causas del baby blues?

Tras el parto, las hormonas que regulan el ciclo femenino y el embarazo, se modifican. Aumentan los estrógenos y la progesterona, hormonas que también influyen en el estado emocional de la mujer.
A esta revolución hormonal, se le añaden cambios importantes: se produce un cambio en el ritmo de vida, el sueño se ve interrumpido (el bebé no duerme ocho horas seguidas, sobre todo al principio), y la lactancia y el amamantamiento requieren de ciertas exigencias fisiológicas y emocionales que pueden producir un cierto grado de desgaste.
Como cualquier cambio importante en la vida, es una situación que requiere de un período de adaptación, tanto personal como en la pareja y la relación que se establece entre los miembros de la familia con la llegada del bebé. Esta situación y la necesidad de adaptarse a los cambios sitúan a la madre en un momento delicado, en el que puede desencadenarse este estado.

¿Qué deben hacer los familiares?

Cuando se detecta que aparecen los síntomas del baby blues, el entorno familiar debe ser tranquilizador hacia la madre. Se debe intentar reforzar y ayudar a tener confianza en cuanto a su capacidad como madre y prestar apoyo en la organización de la vida cotidiana.
En líneas generales, el baby blues desaparece de forma espontánea y no requiere de tratamiento médico (en ese caso ya estaríamos hablando de depresión posparto, de la que os hablaré en la próxima entrada), siendo suficiente con la vigilancia de los síntomas y el apoyo para que la madre pueda descansar.

¿Cuándo debo pedir ayuda?

Como ya os he comentado, el baby blues es un estado de ánimo normal, que aparece entre los tres y cinco días posteriores al parto, y pueden durar desde horas hasta unos quince días. Se debe solicitar ayuda si esta situación se prolonga más allá de las dos semanas tras el parto, o si la intensidad de los síntomas es severa.

Consejos para evitar el baby blues tras el parto

1. Duerme cuando el bebe duerma.

2. Pide ayuda y delega las tareas de la casa en la medida de lo posible.

3. No te sientas obligada a los compromisos sociales, espera a acostumbrarte a la nueva situación.

4. Pide ayuda a tu pareja. Comparte con ella lo que sientes, iniciad un aprendizaje mutuo (sí, los miedos y preocupaciones son mutuos).

5. Si tienes la opción, apóyate en la ayuda de tus familiares cercanos, te ayudarán a crear una red de apoyo para esta nueva etapa de tu vida.

Aún no hay comentarios.

Deje un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información