¿CÓMO ADMINISTRAR EL TIEMPO DE ESTUDIO?

Todos en alguna ocasión tenemos la sensación de no saber en que gastamos el tiempo. Esa mañana en la que pretendías limpiar de arriba abajo llegó a su fin sin haber pasado de la primera estancia y aquel fin de semana en el que conseguirías tachar hasta el último artículo de la lista de tu nevera, llegó al lunes sin ni siquiera haberte asomado por el supermercado. Esto no nos molestaría tanto si al preguntarnos ¿qué es lo que he estado haciendo?, obtuviésemos una respuesta que reflejase un mínimo de eficacia por nuestra parte.

A muchos niños y adolescentes les ocurre lo mismo, en concreto, hay quien podría estar la tarde entera delante de su escritorio sin haber cambiado de asignatura y llegar nervioso a la cena por no haber alcanzado sus objetivos diarios.

Esto suele ocurrir cuando existen dificultades para administrar el tiempo de estudio. Para sacar un mayor provecho al poco tiempo que tienen algunos frente a la gran avalancha de tareas diarias, lo primero y más importante, es que antes de ponerse a trabajar, el estudiante se pare y piense ¿Qué es lo que tengo que hacer? Una vez repasados fechas de exámenes, entregas de trabajo y deberes pendientes, ha de planearse, ¿cuánto tiempo me puedo permitir para cada actividad?, ¿estoy teniendo en cuenta la extensión y dificultad de la tarea? Y no menos importante, ¿de cuánto tiempo dispongo? En cuanto a esto último, es recomendable que hasta cierta edad los padres limiten el tiempo y lo adecúen a las necesidades de cada uno, lo cual ayudará a alargar el tiempo de quien cree que con 10 minutos basta, y a focalizar a quien se dispersa y alarga hasta la saciedad.

Una vez respondidas estas cuestiones es momento de plantearse de manera realista, ¿es suficiente el tiempo del que dispongo?. Porque de no ser así, ¿podría hacerlo bien en menos tiempo?, ¿me estoy distrayendo? Si la respuesta sigue siendo negativa, no queda más remedio que acotar y tener claro, ¿cuáles son mis prioridades?. Esta última pregunta marcará las tareas más urgentes con las que comenzar, y aquellas de carácter no tan inmediato, que se puedan aplazar.

Por otro lado, hay que tener en cuenta, otros factores que podrían entorpecer una buena ejecución de las tareas escolares como, ¿me estresa el margen de tiempo dado a cada tarea?, o, ¿he escogido un buen momento del día?.

Con estas preguntas los padres pueden ayudar a reflexionar a sus hijos cuando las obligaciones escolares comienzan a abarcar una parte importante de sus vidas, con el fin de que aprendan a organizar y planificar su tiempo de estudio, optimizando así su rendimiento y eficiencia.

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2 Comentarios

  1. Muchas gracias por el artículo. Creo que es muy artículo muy interesante para que los padres podamos inculcar un buen hábito de estudio.

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