EL INSOMNIO INFANTO-JUVENIL

El sueño es un ritmo circadiano que cumple funciones muy importantes de regeneración neuronal y de consolidación de la memoria. El insomnio se define como “la dificultad para iniciar o conseguir un sueño continuo, o un despertar matutino antes de la hora deseada”. También puede manifestarse como una sensación de “sueño no reparador” o de escasa calidad. En niños, el problema de sueño a menudo es descrito por los padres o cuidadores y consiste en una resistencia a ir a la cama para acostarse o imposibilidad de poder dormir de forma independiente o autónoma. El niño o adolescente presenta alguno de los siguientes síntomas por el día: fatiga, pérdida de memoria o atención, problemas sociales o escaso rendimiento escolar, irritabilidad o trastornos del ánimo, disminución de la motivación, energía o iniciativa, tendencia a tener accidentes en el lugar de estudio/trabajo, tensión, cefaleas, síntomas grastrointestinales ( fuente ICSD-2).

La mayoría de las causas de insomnio infanto-juvenil son conductuales o por inadecuada higiene del sueño.

Las principales manifestaciones clínicas del insomnio conductual en la infancia son la incapacidad del niño para conciliar el sueño si está solo, con resistencia y ansiedad a la hora de acostarse, lo que conlleva que se retrase el sueño o existan múltiples despertares a lo largo del sueño. Puede deberse a asociaciones inapropiadas durante el inicio del sueño ( objetos de transición, asociación con factores estimulantes en lugar de relajantes…) o a ausencia de límites correctamente establecidos por parte de los padres: peleas, gritos o resistencia por parte del niño a la hora de irse a la cama, demandas repetidas de atención o comida-bebida, etc.

El insomnio por higiene inadecuada del sueño se asocia a actividades diurnas que hiperestimulan al niño/adolescente, como son el consumo de chocolate, cafeína, teína o alcohol antes de acostarse, la práctica de ejercicio físico intenso antes de ir a la cama, la práctica de actividades estimulantes como jugar a videoconsolas o ver la televisión antes de ir a dormir…

Otras causas de insomnio infanto-juvenil son el Síndrome de Piernas Inquietas ( SPI), que se asocia con Dolores del Crecimiento, o el Síndrome de Retraso de Fase ( SPF), que es fisiológico en adolescentes.

Para el diagnóstico de insomnio es necesaria una historia clínica completa, realizada por un profesional, que incluya antecedentes personales y familiares del niño/adolescente, que determine si se trata de un trastorno transitorio ( asociado a cambio de vivienda, nacimiento de un hermano, etc) o crónico, que investigue si están afectadas otras funciones biológicas ( alimentación, estado anímico, conducta…) y que descarte el uso de fármacos o drogas ( cafeína, tabaco, marihuana, etc) u otras patologías ( Síndrome de Down, Trastornos del Espectro Autista, etc). Se pueden aplicar test específicos de screening y diagnóstico de insomnio para completar la historia clínica ( BEARS, BISC, SDCS, etc) pero un buen diagnóstico siempre se basará en la historia clínica.

Es importante un correcto diagnóstico diferencial del insomnio con otras patologías que puedan parecer similares: Síndrome de Apnea del Sueño, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad., etc.

En cuanto al tratamiento, en niños y adolescentes el abordaje principal es psicológico con terapia cognitivo-conductual, habiéndose demostrado eficaces la extinción standard y la extinción gradual, junto con técnicas de psicoeducación a los padres.

El tratamiento farmacológico debe reservarse para los casos más graves y combinarse siempre con tratamiento psicológico. Este último incluye: melatonina y fármacos benzodiacepínicos durante períodos cortos.

El insomnio infanto-juvenil puede llegar a ser un problema grave para niños y padres, así que consulte siempre a un profesional cualificado antes de intentar cualquier técnica.

Fuente: “Guía de Práctica Clínca sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria”. 

2 Comentarios

  1. Muy didáctico. Tengo un hijo con insomnio y no puede dormir bien, creo que según ustedes describen es de tipo conductual. ¿Qué pasos tengo que seguir para tratarlo?- Gracias, Un saludo.

    • Hola Gonzalo, lo más adecuado sería que consultases con un especialista acerca de los problemas de sueño que tiene tu hijo, para que pueda hacer una historia clínica completa y un diagnóstico correcto. En el caso del insomnio conductual, la característica principal es la resistencia a la hora de irse a la cama. Existen técnicas psicológicas como la extinción gradual, que requieren un entrenamiento previo, que son muy efectivas para el insomnio infantil. Consulta con un psicólogo o psiquiatra infantil antes de poner en práctica cualquier técnica. Un saludo!

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